| Palabra de Dios |
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VALORANDO PALABRAS ANTIGUAS
1ra Pedro 3: 1-4”Para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas”
La preferencia por lo novedoso es parte primordial de un estilo de vida superficial. Hubo un tiempo en que no se valoraba la necesidad de preservar el legado de la antigüedad. Por levantar nuevas construcciones, se demolieron verdaderas obras de arte, perdiendo un tesoro histórico irrecuperable.
En la cuidad en donde nací estaba la primera estatua erigida a Cristóbal Colón en América. Se levantaba airosa en el centro de un parque en la calle principal, custodiada por cuatro palmas reales plantadas el día de la inauguración. Era un hermoso sitio, orgullo de todos por su condición de primicia histórica. ¡La primera estatua levantada al almirante en tierras americanas¡
Entonces llegaron la modernidad y el desarrollo. El parque estaba atravesado en la calle obligándola a darle la vuelta. Fue necesario permitir que la “moderna” avenida lo partiera en dos y desplazara la famosísima escultura. Loa amantes de la historia pusieron el grito en los cielos, pero los “modernos” no dudaron en levantarla y ponerla a un costado de la calle. Destruyendo el emplazamiento original y las palmas reales. Convirtieron el histórico parque, que rodeó de jardines la estatua de Cristóbal Colón por más de un siglo, en dos pequeñas e insípidas plazoletas de concreto, sin función práctica, desprovistas de belleza y valor arquitectónico.
Hay antigüedades que deben ser respetadas. Una de ellas es la BIBLIA. Ninguna lectura moderna puede reemplazarla. Su belleza, su valor histórico y sus enseñanzas son un patrimonio único de valor inigualable. Se escribirán grandes obras literarias, pero ninguna tendrá su valor como revelación de Dios.
La palabra de Dios permanece para siempre.
Alberto González, Cuba
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